sábado, 7 de diciembre de 2024

Bella mujer, hermana distante

 

                     Sus cabellos rubios rodeaban, es más, acariciaban su rostro de tez blanquecina. Sus ojos enormes revestidos con largas y tupidas pestañas, miraban inquietos. Su cuerpo denotaba la necesidad de un ir y venir bullicioso. Debajo de una aparente firmeza se ocultaba un corazón enorme, capaz de darlo todo sin pedir nada a cambio. Aparentemente imperturbable, su alma se sacudía ante cada vaivén de la vida.

                     Debajo de su coraza de mujer empoderada se hallaba una niña que sufría, cual si ese dolor le fuera impartido sin poder ella desprenderse de él. Nunca la vi llorar, pero sus ojos, sus manos, su cuerpo, muchas veces lloró a gritos por personas que la habían dañado aprovechándose de su corazón noble y entregado.

                     Quizás no haya planeado su presente, quizás soñó con una vida diferente. Pero, la vida inoportuna y tenaz se impuso. Formó un nido y vivió por esos pichones que lentamente fueron creciendo. Fueron su esmero y la felicidad propia se trasladó a ellos. Quizás hubo algún mandato heredado involuntariamente. Pero ella no lo cuestionó. Amaba sus retoños y no renunciaría a ellos.

                     Amiga entregada y noble, supo cosechar amistades a quienes nunca abandonaría. Sabía rodearse de cuando en cuando de ellas, no obstante la distancia que las separaba.

                     En su pequeño mundo, rodeada de sus hijos, vivía en soledad. Una sociedad que no supo valorar la inmensidad de su humanidad la dejó relegada a su hogar. En el era diligente e imprescindible, entregada pero resignada.

                     ¿Cómo duele comprobar que no ha podido ser plenamente venturosa, que su felicidad han sido sólo sus retoños? Que no se ha valorado ni percatado de su gran potencial, inteligencia e instrucción. Una mujer que puede contra todo, que cada herida la ha hecho más fuerte. Me niego a aceptar que ella sea condescendiente con lo que le ha tocado vivir.

                     Pero, ¡qué puede este insignificante ser diligenciar por ella!... me consuela ser solo su escucha, que ella intuya que allí estaré cuando me necesite.

                     Nunca encontré en mi vida tanta capacidad, bondad, entrega… palabras que no caben en un corazón, nunca me percaté de alguien que deje su vida por vivir otra que no habría planeado.

                     Quizás haya un mundo paralelo, y allí esté ella, cual una diosa venerada, cumpliendo sus fantasías y siendo la persona que siempre quiso ser.

Sandra Brinkworth, diciembre 2023.

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