Hombre gigante, de brazos enormes corazón inmenso, ¿dudas de mi amor? ¿Acaso no ves en mis ojos los destellos que brotan cuando se posan en los tuyos? ¿Crees que son escasas mis palabras de amor hacia tí, y mis caricias parcas?
Es que a veces mi mundo me abstrae y me voy, distante, hacia mis parajes más íntimos, dejándote en una soledad que te abruma. Soy así. Habita en mí un mundo basto, de sentimientos y emociones que a veces tardan en aflorar.
Pero déjame decirte, hombre de ojos tiernos, que mi amor hacia ti fue creciendo en mí, en un lugar sagrado, provocando una enorme necesidad de tu ser. Una urgencia de tí, de tus ojos, de tus palabras certeras, de tus pasos dinámicos, de tu estar bullicioso, de tus caricias apasionadas.
¡Cómo puedes dudar de mi amor por ti! Si has encontrado en mí una mujer que yo jamás creí que existía. Esa mujer que te ama en calma, con pausa a veces y como un torrente otras.
No dudes de mi amor por ti. Es único, como nunca antes, es imperativo. Es el amor de mi vida.
Sandra Brinkworth, enero de 2024
No hay comentarios:
Publicar un comentario