Niña mujer
En
el marco rústico de un ventanal se asoma una delicada figura de niña mujer.
Sobre el fondo celeste que se deja entrever está ella, la de corazón agitado.
Sus delgados y estilizados brazos, lienzo en el que ha pintado sus luchas,
llegan a sostener el rostro, su rostro aniñado. Su cabello rubio, un poco
alocado, enmarca perfectamente sus facciones delicadas. Obliga a sus manos a
intentar un beso, ¿será acaso que esa boca aun teme besar? ¿Será que sus manos
la escudan del dolor?... No lo sabré.
Puedo entender que detrás de esa
figura espigada, de cuello refinado, piel blanquecina, se esconde una mujer que
teme a la vida, que siente los dolores de dejar la niñez para adentrarse a la
adultez. Quizás en ella vea la necesidad de entrar en un mundo desconocido para
ella, un mundo que no comprende y al que quizás se opone. Se con seguridad que
esa alma pura podrá enfrentar los avatares de la vida, se hará fuerte,
indestructible. No dudara de su valía y sus capacidades.
Desde lejos sé que esa niña mujer
podrá vencer los obstáculos que la vida le depare. También sé que a su lado,
sin empujarla ni sostenerla, están ellos, sus padres. Listos para ser su guía y
apoyo durante toda su vida.
Sé que tus batallas internas algún día
se aclararan y verá los colores del tiempo y de la vida. Y emprenderá su camino
sola y feliz. Como la flor que ha florecido y jamás se marchitara.
Para
Pia, con amor.
Sandra
Brinkworth 17 de agosto de 2024