miércoles, 27 de noviembre de 2024

Hombre Inmenso

 

Hombre inmenso

Hoy, cerca de la finalización de otro año, te recuerdo. Como la lluvia que ahora cae, suave, fresca, así te recuerdo. ¿Cómo comenzar a hablar de vos, si las palabras no me caben en el pecho? ¿Cómo? Si eres un universo en ti mismo donde las palabras se pierden.

            La lluvia me ha traído tu presencia impecable, tu voz serena, tus ojos bondadosos, tus palabras certeras. Infinitos caben dentro de vos, alma gigante. Sé que estás, aunque no estés acá, pero estas mi corazón y mi alma.

            La vida es cruel y sagaz. Quito de mi tu estar, con vos se fue algo mío, hombre inmenso.

Nunca olvidare tus enseñanzas, tu voz armoniosa, tu caminar pausado, nuestras charlas debajo de la vid. Ávido lector, me narrabas todos los libros que leías. Me contabas las películas que te apasionaban. Me contabas de tu vida antes de mí.

¿Cabe todo lo que siente mi corazón en la palabra papá? ¿Cabe parte de mi ser? ¿Caben hoy mis lágrimas como la lluvia? Se apresuran las palabras para describir tanto amor y admiración, brotan de mí sin esfuerzo.

Te fuiste como eras, tranquilo, apacible, silencioso, caballero, porte imponente. Así te fuiste, un último suspiro en la habitación con la otra parte de tu ser junto a mí. Agradezco a Dios, si existe, haber estado allí. Mi hermana y yo compartimos en ese momento un idioma secreto, escrito en la tristeza de nuestras miradas.

Amigo fiel, padre comprensivo, maestro de lo que me enseñabas. ¡Tanto he aprendido de vos! Tus enseñanzas quedan guardadas en lo profundo de mi alma. Tus habilidades y tu inteligencia distribuidas entre tus hijos. Fuiste tan bondadoso que al irte me dejaste, en mí y en mis hermanos, parte de tu ser. Tu arte, tu mirada, tu habilidad, tu prolijidad. También tu respeto, tu comprensión y tu tolerancia.

Padre, hoy quisiera abrazarte muy fuerte y decirte cuánto te quiero y te necesito. Mis lágrimas, como la lluvia que insiste, se elevan al cielo hacia vos.

Te recuerdo papá.

Te admiro papá.

Sandra Brinkworth, 25 de noviembre de 2024

 

lunes, 25 de noviembre de 2024

Ave Fénix

 

AVE FENIX

 

Paloma herida… tu ala lacerada te ha dejado vulnerable. ¿Por qué  hay tanta tristeza en tu mirada? ¿Por qué en tu corazón se ha instaurado tal herida? Hay algo doloroso dentro de tu frágil corazón, te has vuelto distante. No disfrutas de las nimias cotidianeidades como lo hacías antes. ¿Pudiera ser que esa pequeña herida ha derrumbado tu mundo y ya no encuentras metas ni desafíos? Ave Fénix, ¿Por qué aun no has renacido de tus cenizas como lo hicieras otrora infinitas veces?

Tu alma sabe y ha vivido en las tinieblas muchas veces, te has caído y levantado. Sabes de miradas que te han culpado y juzgado, de tantos momentos de hastío que parecían no tener fin. Y aun así, supiste levantar los ojos al cielo, y con tus alas quemadas, supiste volar. Si tu vida nunca ha sido fácil, ni tampoco te esforzaste porque lo fuera, buscando siempre caminos intrincados, miradas traicioneras, palabras tortuosas. Aun así… pudiste volar.

Siempre remontaste vuelo porque entendiste la necesidad de volver al nido para alimentar a tu cría. Quizás él ahora no necesite tu protección. Te aseguro paloma, que él necesita volver a ver el resurgir del Ave Fénix en ti. Él nota tu triste mirada, tu semblante abatido, tu postura alicaída. Te lo ha dicho muchas veces; ¿no puedes renacer al menos por él? El fuego que guardas en ti aún está intacto, lo sé. Las fuerzas para volar las tienes, también lo sé.

Quizás piensas, paloma, que esta vez el resurgir tiene que ser por ti, por tu amor a la vida, por tu necesidad de seguir siendo. Pero se, alma herida, que tu resiliencia quizás nunca estuvo ligada a tu amor por tu corazón, por tu alma infinita, por tus alas que tanto han resurgido. Quizás, paloma, has retornado tantas veces y no ha sido por ti. ¿Quizás un instinto de supervivencia? Eso, paloma herida no es suficiente. Tienes la gran capacidad de observar y advertir las actitudes, sentimientos y emociones de los demás. Pero déjame decirte, paloma, que no has intentado entenderte y menos aún amarte. Paloma herida, has tomado la postura de quien deja todo acontecer. Tu ala necesita más de ti, necesita ese hálito de fuego que antes tuviste.

¿Quieres, paloma, seguir sin tu vuelo? ¿Cómo seguirás volando si no sanas tu ala herida?

Vuelve a ser Fénix, vuelve a arder en el fuego para así salir de tus cenizas, victoriosa. No sigas siendo Sísifo, cargando una piedra que volverá a caer.

Mereces más, paloma herida. Mereces vivir.

Sandra Brinkworth, noviembre de 2023

Poema a mi hijo

 

Tú… vive

 

Tú, mirada inquisidora

Tú, que me lees y me adivinas

¿Cómo podría escaparme de tu mirada?

¿Cómo podría hacer lo que me apetece?

¿Cómo podría seguir probando el filo de la navaja?

Sin que tú me salvaras

¿Por qué tú? Si solo eres carne de mi carne

¿Si te tuve en mi vientre incontables noches de amor?

¿Por qué tú quieres salvarme?

¿Por qué tú quieres enseñarme?

Sólo un propósito tengo para ti.

Que vivas tu vida sin mis cargas.

Sin mis dolores.

Sin mis desasosiegos.

Sin mis temores.

Sin mis miedos.

Si al fin son sólo míos

¿Por qué te empeñas en salvarme?

Yo no estoy en peligro…

Yo estoy viviendo…

Y haciendo lo que siento que puedo hacer

Quizás no sea lo mejor,

No lo sé…

Pero es lo que mi alma me pide

No te empeñes en salvar esta alma vieja

Cuando tú tienes toda una vida por vivir

Vívela y libérate de las ataduras.

Yo aprendí a volar con el peso

que me empuja hacia las profundidades.

¡¡¡Yo ya puedo volar!!!!

Ya no me quiero hacer daño,

Porque aprendí lo valiosa que soy,

Aprendí que soy solo una,

Y que pude brindar al mundo mi más puro retoño.

No sigas protegiéndome.

Aprendí a hacerlo sola

Aprendí a respetarme.

¿Por qué insistes en un estar?

Estar para alguien que ya vivió

Viví tu vida

Llena de racimos de uvas

Como un prado de flores

Como un campo sin cultivar

Lleno de girasoles

Es tu oportunidad

Me haría muy feliz verte volar

 

De Sandra para mi Santi