Ahora. Solo
existe el ahora. ¿Por qué te empeñas en divagar, en un ir y venir desazonado,
entre lo venidero y lo pasado? Acaso no sabes que solo existe el ahora. Este
momento; a veces imperfecto, de éxtasis, incertidumbre, quizás de desasosiego; solo
él existe. Velo como a un ser omnisciente, al ahora, un ser que todo lo ve,
todo lo sabe, todo lo escucha. Es, ese ser portador de la sabiduría del ayer y
de la cautela del mañana. No debes dejarlo pasar, como a un tren sin destino,
debes subirte a él. Dejarte embriagar por el placer del instante, que solo
existe en el ahora.
Tu vida toda, tu
yo, tu ser, tu nosotros; guardado en un cofre reluciente de este instante
preciso, de este momento fugáz. Quizás, si este cofre te trae sufrimiento,
dolor, quieras dejarlo pasar lo más
sucintamente que puedas, pues no es grato. ¿Pero sabes? Él viene a enseñarte
algo. Déjate enseñar. El dolor a veces es maestro. Escucha el dolor en el ahora
y recíbelo como a hijo pródigo. Sumérgete en él. Aprende de él. Ningún momento
es en vano, todo es aprendizaje, solo hay que dejarse invadir por sus
enseñanzas. También, ese cofre llamado ahora, puede traerte júbilo, alegría,
bienestar. También aprende de él.
Cada instante es
efímero, a la vez único y lleno de sabiduría. Abre tus sentidos al hoy, disfrútalo.
Solo así alcanzarás la paz.
A Fede...
Sandra Brinkworth.
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