viernes, 2 de mayo de 2025

¿Para qué?

 

¿Para Qué?

Rendida a la indolencia, mi forma flácida dibuja una absurda geometría sobre el mimbre del jardín, mientras el sol pinta de oro mi abandono. Observo una gota que cae caprichosa desde el pico de la canilla. Sopla el viento. Otra gota. Mi figura geométricamente absurda en quietud, otra gota. Las plantas se mecen. Por el viento. ¿Para qué? Otra gota cae. Incongruente como las demás, como yo, como las hojas que se mecen. ¿Para qué? Aquí estoy y está la gota y todo lo demás bajo el sol que nos da formas irrisorias sin sentido. Como yo.

En esta quietud grotesca y sin propósito, bajo el sol que moldea existencias carentes de razón, la gota que cae resuena con el silencio ensordecedor del sinsentido, un eco tangible del absurdo primordial.

viernes, 25 de abril de 2025

Te perdono

 

Te perdono.

Hey, tu. Recostado cual despojo en mi cama. Basta. Ven aquí al espejo y mirémonos a los ojos. Así, aquí frente a frente. Tengo muchas cosas que decirte. Siento rencor, indignación. Ha surgido en mí una epifanía por eso me urge hablarte. ¿Sabes? En realidad, quisiera terminar contigo por todo el mal que me hiciste. Pero no es la forma, seria más de lo mismo. Por eso te voy a hablar. No sé si te voy a escuchar, porque no sé, despojo humano, si mereces ser escuchada. Mucho daño me hiciste.

Mírate en el espejo, todas esas cicatrices en los brazos. Pues no quiero tenerlas. Y tú me las marcaste para siempre porque estabas enojada. ¿Con quién? ¿Qué daño te hice? Nunca fui mala persona. No merezco tener estas huellas de ese daño.

Sosiego. Hablemos con calma. Sí, es verdad que quisiera terminar contigo, pero demasiado daño hay en esta relación. Vamos a entendernos.

A pesar del odio, te aseguro que te entiendo. Es más, al ver tus inocentes ojos en el espejo me he calmado bastante. Entiendo a tu niña herida, la he leído en tus escritos, no sé qué le pasó, porque allí todo está muy oscuro. Nunca lo sabré. Tampoco sabré del trauma. Pero te aseguro que no somos las únicas. Todos lo padecen y siguen su vida sin hacerse daño.

Yo hoy te propongo que descanses. Que me dejes el control porque estoy más preparada y se cuál es la dirección y lo más importante, voy a protegernos. Descansa y te perdono. No sabias lo que hacías y no tenías las herramientas para construirte. Hoy las tenemos.

Nos esperaran días de presentes eternos, descansa que yo sigo caminando.

lunes, 21 de abril de 2025

Lazos

 

El, con sus grandes ojos celestes, hacia brotar palabras de su boca inquieta. Boca astuta. Boca sabia de engaños y mentiras. ¿Por qué esa boca decía falsedades? Tan dócil la verdad. Verdad que yo conocía, anhelaba. Había tejido un lazo de palabras. Palabras inciertas. Lazos vanos. Hilos rotos, lazos sucios. Él lo sostenía en su mano y lo alcanzaba hacia mí, con la otra. Mas roto veía yo ese lazo. Pero lo tomaba. Entonces me pasaba que empezaba a verlo. A verlo. ¿Qué paso con tus grandes ojos celestes? ¿Qué paso con tu amplia sonrisa? ¿Qué paso con tu noble corazón? ¿Dónde está ese hombre inmenso, admirable? ¿Quién eres tú que me ofreces esta cinta sucia y rota? Dile a él que venga.

Ya no está aquí.

Soledad y vacío.

Lluvia.

domingo, 20 de abril de 2025

Ojos cielo

 

 

Ojos cielo

Tus ojos, profundidad de mar. Cielo cautivado en una mirada. Mirada de una vida que ha sabido ser honesta y forjadora de grandes amistades. Hablar pausino. Andar sin prisas. ¿existe un antónimo de ansiedad? Toda una vida de trabajo. Lo que más amabas realizado con tus pulcras manos. Te negabas a dejarlo cuando la edad ya te lo exigía. Formaste un nido donde reinaba la paz, las risas, las bromas; donde nada era dificultad. No había enfrentamientos. Luego cada uno fue siguiendo su camino. Y siempre estuviste allí para apoyar.

La vida sagaz permitió que la muerte entrara repentina y violenta. Te robo de mí. Quito tu presencia amorosa. Quede pasmado. Quede desolado. Quede reflexionando…

No estás aquí, estas en mi por siempre.

 

Sandra Brinkworth, 20 de abril de 2024

lunes, 14 de abril de 2025

Ajedrez. Jorge Luis Borges

 Tenue rey, sesgo alfil,

reina encarnizada, torre directa y peón ladino

sobre lo negro y blanco del camino

buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada

del jugador gobierna su destino,

no saben que un rigor adamantino

sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero

(la sentencia es de Omar) de otro tablero

de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonía?

Jorge Luis Borges.

La luz y la sombra

 

La luz y la sombra

 

El sol asomaba por la ventana

Leía un hermoso cuento

Disfrutaba de cada palabra

Cada frase era una conquista

Una conquista del autor a mi corazón

De repente, finalizando mi lectura,

Fue como si la habitación se llenara de una luz enceguecedora

Pronto descubrí que esa luz

Era lo que despertó en mi ese hermoso texto

Ya no era la misma

Me había empapado de belleza

Me sentía radiante y llena de admiración

Cuando quise compartir mi alegría

Con quien era mi compañero

Noté que a regañadientes aceptó leer

Emocionada al llegar al final pregunté

¿Te gustó?

De pronto la oscuridad y un túnel

Yo saliendo, el estancado

No, no lo entiendo, fueron sus palabras

Pero yo no lo entendía a él

domingo, 13 de abril de 2025

No estoy

 

No estoy

Recostado sobre el noble árbol mi insensibilidad se convirtió en mutismo e indiferencia. ¿Cómo podría ser de otra manera?, siempre sufrí la extraterritorialidad de quien no tiene raíces. No es inusual entonces, que a espaldas del noble árbol yo sea solo un despojo de algo que no ha vivido y ni siquiera siente unicidad con la naturaleza. Estoy perdido.

Flama

 

Flama

La observo, eso creo yo. Ella me observa e ilumina. Ella, cilíndrica vela amarilla encendida, cual silente faro en el acantilado. Las olas, viento, la flamean. Ella, intacta, brinda su ser para dar la luz.          

Mi vela, como algo único entre todos los objetos, se ira consumiendo y yo absorberé esa luz. Porella mi ser también brindara calida luz para los que sepan ver.

jueves, 6 de marzo de 2025

Niña Mujer

 

Niña mujer

 

En el marco rústico de un ventanal se asoma una delicada figura de niña mujer. Sobre el fondo celeste que se deja entrever está ella, la de corazón agitado. Sus delgados y estilizados brazos, lienzo en el que ha pintado sus luchas, llegan a sostener el rostro, su rostro aniñado. Su cabello rubio, un poco alocado, enmarca perfectamente sus facciones delicadas. Obliga a sus manos a intentar un beso, ¿será acaso que esa boca aun teme besar? ¿Será que sus manos la escudan del dolor?... No lo sabré.

          Puedo entender que detrás de esa figura espigada, de cuello refinado, piel blanquecina, se esconde una mujer que teme a la vida, que siente los dolores de dejar la niñez para adentrarse a la adultez. Quizás en ella vea la necesidad de entrar en un mundo desconocido para ella, un mundo que no comprende y al que quizás se opone. Se con seguridad que esa alma pura podrá enfrentar los avatares de la vida, se hará fuerte, indestructible. No dudara de su valía y sus capacidades.

          Desde lejos sé que esa niña mujer podrá vencer los obstáculos que la vida le depare. También sé que a su lado, sin empujarla ni sostenerla, están ellos, sus padres. Listos para ser su guía y apoyo durante toda su vida.

          Sé que tus batallas internas algún día se aclararan y verá los colores del tiempo y de la vida. Y emprenderá su camino sola y feliz. Como la flor que ha florecido y jamás se marchitara.

Para Pia, con amor.

Sandra Brinkworth 17 de agosto de 2024

 

No

Que hare con este ser mío

Un día gacela suave

Otro huracán sin clemencia

Yo no lo he elegido

No lo quiero para mi

En mis momentos reflexivos

Detesto esa que soy

Esa no,

La otra

La explosiva

Quien no piensa y dice

Y hiere

Y va por la vida lastimando

Luego observa el terreno minado

Y se arrepiente

Pero ya es tarde

El daño está hecho

Como podría volver a nacer

Y negar esa parte de mi

Como podría no ser yo

Como…

Sandra Brinkworth 6 de marzo de 2025

jueves, 27 de febrero de 2025

GRIS

 

Las hojas del otoño dejaban detrás de sus pasos un nostálgico revuelo. Los frondosos liquid ambar con sus magníficos colores, parecían opacarse a su paso. El viento que soplaba suave y bondadoso mágicamente, detrás de él era una serenata de un amor que ha muerto.

        Era el camino de regreso. Ese hombre gris, que dejaba una estela de dolor tenía grises los cabellos, gris la barba, gris el traje y una enorme bufanda gris. Solo nostalgia a su paso. Regresaba de ese sitio donde quedan inmortalizadas las personas que amamos. Él amaba mucho a una mujer, dulce, adulta, compañera de vida. la muerte, siempre importuna, se la quitó.

        Pasos cansinos, abatidos, derrotados. Mirada vidriosa, aliento gélido. Labios apretados. Cuello con ese nudo que sube y baja. Y el día… gris, como él, como su alma, como desde cuando cerró los ojos esa dulce mujer.

ALGUIEN TE ESPERA

 

ALGUIEN TE ESPERA.

 

Los rubios rulos color sol acarician su rostro, su rostro maduro que deja entrever la bella joven que ha sido. En su mirada hay nostalgia, tristeza de algo que no acabo de completar. Sus ojos color cielo iluminan a quien observa, sus palabras cautelosas, sin exabruptos, son certera en sus afirmaciones.

En su hogar la espera su tesoro, el menor. El que aún no remoto vuelo por su juventud. La alegría de su corazón, extensión de su alma. En otro lado esta su otro retoño, demostrando todo lo que de ella aprendió, trabajo duro, profesionalismo y seriedad.

Podría sentirse completa por sus dos retoños. Pero hay algo que falta en su corazón. Esas noches que su niño no está y la casa vacía, ella huele un aroma parecido a la soledad, Su corazón, un libro abierto, con páginas en blanco esperando ser llenadas con una historia de amor. Ese amor que se escurre. Ese amor que en algún sitio esta.

Desde mi secreto rincón le deseo que encuentre a ese ser que le haga brillar más aun, que la haga vibrar y sentir viva. Porque sé que en algún lugar hay un hombre que la necesita y que juntos serían muy felices.

Para Lili, con amor

MIS OJERAS

 

MIS OJERAS

 

El tic tac del reloj y el viento tenue que ingresaba silente por la ventana. El parpadeo sutil de una luminaria en la calle. La temperatura ideal para dormir en esta noche de septiembre. Sabanas cálidas y suaves. Almohada gentil. Tiempo que pasa. Antes minutos, ahora horas. Mis ojos siguen abiertos pensando en que en unas horas tendré que levantarme. Y el tic tac.

Y el roce de mi pelo con la almohada comienza a molestarme. El parpadeo de la luz. Cierro la ventana. Comienza a hacer calor. Abro la ventana. Me dispongo a volver a la cama. Me moleta la sabana.

Un vaso de agua me dará somnolencia. Voy a la cocina. Veo a la ventana. Amanece.  Llego a la habitación, suena mi alarma. Un día mas y mis ojeras.

viernes, 31 de enero de 2025

Gotas afladas

 

Gotas afiladas

 

Las gotas caen sobre el suelo, sobre el techo

Cada gota tiene un propósito, dialoga

Musita palabas desconocidas por mi

No logro entenderlas

¿Qué sabe el agua que yo no sé?

El misterio del sonido de cada gota

Afilada, torpe, atolondrada, certera

Las gotas me hablan

Caen y se despedazan

Como despedazado esta mi corazón

Despedazada la razón

Las gotas afiladas y tontas caen

Sonido ensordecedor

Tú me has dejado

Sandra Brinkworth, 31 de enero de 2025

Mis deseos para ti

 

Mis deseos para ti

 

Desde el abismo de mis errores, que me ata indefectiblemente a Hades. Desde el altar de lo vivido, que cual Ave Fénix pude resurgir y aprendedor lo que muchos no han hecho. Desde esos dos mundos he venido a hablar a tu corazón. Cada sentimiento que nazca de mí y se haga palabra, es necesario que lo tomes en ti para cada día de tu vida, para que no seas Ave Fénix que debe incinerarse. Lo hice antes por vos.

La vida es el más bello regalo que has recibido, no sabemos de quien lo hemos recibido, ni hacia donde iremos y ni siquiera cuándo nos detendremos, solo tenemos este eterno presente. Un hoy que no hay que arriesgar en la inercia ni dejar caer en vanidades. ¿Cómo anclarme en el presente y no divagar en tiempos muertos? Lígate a tu respiración, siéntela. Juega con el mágico ir y venir del aire ingresando por tu nariz y saliendo cálido de tu boca. ¿Pensamientos? Déjalos ir, míralos y deja que pasen como nubes, tu mente necesita esa calma, Solo eso basta para que te centres en el hoy.

Este bello regalo viene cargado de situaciones ingratas. Tú debes anticiparte. Asegúrate de saber que vas a estar mal, que vas a sufrir, que sentirás frustración. Todos lo hemos hecho. Pero debes saber que es solo una difícil tormenta que todos atravesamos. Mantente estoico ante las adversidades. Protégete ante lo repentino, sabiendo que la vida es así. Si algo no fuera como tú lo esperas, no te frustres, la vida tiene sus formas de demostrar el ir y venir del tiempo. Pero no cierres los ojos a todo lo bello que la vida trae y disfrútalo como un niño que conoce por primera vez el mar. Nunca dejes de asombrarte. No cierres los ojos a la hermosura de la naturaleza y no la dañes. No te ciegues ante la belleza del mundo y los hombres. En cada rincón del planeta hay un hombre peleando por la justicia. No te ciegues, no todo es malo. Hay gente dando grandes batallas en paz.

Cuida tu salud, tu cuerpo. Es tu vehículo para deslizarte en la vida y cambiará con el tiempo. Cuánto más lo cuides de exuberancias o vicios y tengas templanza y disciplina, más lo vas a disfrutar en los años últimos. Se disciplinado.

          Cuando tú mente divague, dirígela hacia la planificación de un objetivo. Se generoso con éste. Hazlo grande… y mientras meditas, urde un plan con pequeñas metas para lograr ese objetivo.

No sientas que la vida que se te ha dado es insignificante al lado de otra, toda vida es un milagro en sí misma. Disfruta cuando haces planes y cuando los logras y nunca veas a tu hermano hacia abajo o hacia arriba. Todos estamos en el mismo nivel y somos hijos del universo.

Enamorarte, baila, canta, corre, ríe, salta… se niño otra vez. Disfruta y no te falles ni te dañes.

Yo te estaré viendo y estaré riendo contigo. Quizás en otro universo paralelo, pero estaré. Porque las personas que amamos no se van, se quedan dentro de nosotros para siempre.

Se feliz.

Sandra Brinkworth 31 de enero de 2025

Escribir al dolor

 

Escribir al dolor

 

¿Se puede escribir el dolor?

Si las palabras armonizan poesías y canciones,

¿cómo podrían nombrar lo más triste del mundo?

Lo más triste del mundo, aquello que podemos soportar, quizás, sin lágrimas.

Aunque sabemos que corroe nuestro interior hasta dejarnos débiles seres.

¿Qué es lo más triste del mundo?

¿Podría nombrar esta noche calurosa, lo más triste del mundo?

Podría hacerlo para simular, olvidar, algo que está partiendo mi corazón en dos.

Podría hacerlo para vagar en imágenes turbias y bizarras… olvidar.

Quizás, como alguna vez en mi infancia leí, un caballo blanco hundiéndose en un pantano,

O la mirada del niño hambriento de amor, peo a su vez frio como un tempano,

Los ojos de un perro callejero,

Una bella mujer asistiendo a su suicidio,

Una abuela sin nietos que la visiten,

Los viejos olvidados,

El viento que corre con tierra y difumina todas las buenas intenciones de los epitafios,

Olvidar las enormes y generosas manos de mi padre.

Aun puedo rebalsar de palabras que amontonadas hagan doler el corazón.

Un día de lluvia en una inundación,

La cruz de una Iglesia precipitando al suelo,

Una madre llorando con su hijo muerto en brazos,

Un gatito cachorro abandonado a su suerte,

Un nido de ave destrozado,

Los ojos de un niño sin madre,

Una guerra.

Todo ello me conmueve, mas no ha brotado una lagrima en mí.

Pero cuando recuerdo su figura encorvada, su sonrisa sincera, su abrazo tembloroso, y lo peor de todo sus ojos. Sus ojos que van anunciando el final, sus ojos eternamente verdes, sus parpados que quieren caer. Sus palabras “ya me queda poco”. Eso querido lector, eso me ha doblegado, ha dejado las lágrimas como finos cristales que amenazan destruirlo todo. El dolor es insuperable. Desbarata todas las estructuras. Una sombra que lo cubre todo, un grito silencioso. Esa congoja hoy puedo reducirla en una sola palabra “Mama”.

Sandra Brinkworth 31 de enero de 2024