lunes, 21 de abril de 2025

Lazos

 

El, con sus grandes ojos celestes, hacia brotar palabras de su boca inquieta. Boca astuta. Boca sabia de engaños y mentiras. ¿Por qué esa boca decía falsedades? Tan dócil la verdad. Verdad que yo conocía, anhelaba. Había tejido un lazo de palabras. Palabras inciertas. Lazos vanos. Hilos rotos, lazos sucios. Él lo sostenía en su mano y lo alcanzaba hacia mí, con la otra. Mas roto veía yo ese lazo. Pero lo tomaba. Entonces me pasaba que empezaba a verlo. A verlo. ¿Qué paso con tus grandes ojos celestes? ¿Qué paso con tu amplia sonrisa? ¿Qué paso con tu noble corazón? ¿Dónde está ese hombre inmenso, admirable? ¿Quién eres tú que me ofreces esta cinta sucia y rota? Dile a él que venga.

Ya no está aquí.

Soledad y vacío.

Lluvia.

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