AVE FENIX
Paloma herida… tu ala lacerada te ha dejado
vulnerable. ¿Por qué hay tanta tristeza
en tu mirada? ¿Por qué en tu corazón se ha instaurado tal herida? Hay algo
doloroso dentro de tu frágil corazón, te has vuelto distante. No disfrutas de
las nimias cotidianeidades como lo hacías antes. ¿Pudiera ser que esa pequeña
herida ha derrumbado tu mundo y ya no encuentras metas ni desafíos? Ave Fénix,
¿Por qué aun no has renacido de tus cenizas como lo hicieras otrora infinitas
veces?
Tu alma sabe y ha vivido en las tinieblas muchas
veces, te has caído y levantado. Sabes de miradas que te han culpado y juzgado,
de tantos momentos de hastío que parecían no tener fin. Y aun así, supiste
levantar los ojos al cielo, y con tus alas quemadas, supiste volar. Si tu vida
nunca ha sido fácil, ni tampoco te esforzaste porque lo fuera, buscando siempre
caminos intrincados, miradas traicioneras, palabras tortuosas. Aun así… pudiste
volar.
Siempre remontaste vuelo porque entendiste la
necesidad de volver al nido para alimentar a tu cría. Quizás él ahora no
necesite tu protección. Te aseguro paloma, que él necesita volver a ver el
resurgir del Ave Fénix en ti. Él nota tu triste mirada, tu semblante abatido,
tu postura alicaída. Te lo ha dicho muchas veces; ¿no puedes renacer al menos
por él? El fuego que guardas en ti aún está intacto, lo sé. Las fuerzas para
volar las tienes, también lo sé.
Quizás piensas, paloma, que esta vez el resurgir tiene
que ser por ti, por tu amor a la vida, por tu necesidad de seguir siendo. Pero
se, alma herida, que tu resiliencia quizás nunca estuvo ligada a tu amor por tu
corazón, por tu alma infinita, por tus alas que tanto han resurgido. Quizás,
paloma, has retornado tantas veces y no ha sido por ti. ¿Quizás un instinto de
supervivencia? Eso, paloma herida no es suficiente. Tienes la gran capacidad de
observar y advertir las actitudes, sentimientos y emociones de los demás. Pero
déjame decirte, paloma, que no has intentado entenderte y menos aún amarte.
Paloma herida, has tomado la postura de quien deja todo acontecer. Tu ala
necesita más de ti, necesita ese hálito de fuego que antes tuviste.
¿Quieres, paloma, seguir sin tu vuelo? ¿Cómo seguirás
volando si no sanas tu ala herida?
Vuelve a ser Fénix, vuelve a arder en el fuego para
así salir de tus cenizas, victoriosa. No sigas siendo Sísifo, cargando una
piedra que volverá a caer.
Mereces más, paloma herida. Mereces vivir.
Sandra Brinkworth, noviembre de 2023
No hay comentarios:
Publicar un comentario